Identidad africana en el fútbol y ‘fair play’


Por: Autor Invitado | 01 de julio de 2014

Por Analía Iglesias

Solo cinco de los 54 socios africanos de la FIFA llegaron a este Mundial de Fútbol en Brasil. Y únicamente dos han pasado a octavos: Nigeria y Argelia (aunque algunos jugadores argelinos prefieran representar al mundo árabe que a África). Las confederaciones sudamericanas y europeas se adjudican la mayoría de los cupos del campeonato mayor del fútbol mundial, aunque sus asociaciones miembro suman algo más de 60 (frente a las 100 de Asia y África).

Otra vez, el mundo mal repartido.

Y, sin embargo, la alegría -que no es sólo brasileña-, la traen selecciones como la de Nigeria, jugando bien, fuerte y… sonrientes. ¿Alguien vio alguna vez a un portero más feliz y amable que Vincent Enyeama?

Vincent_Enyeama_-_Hapoel_Tel-Aviv
Vincent Enyeama, el actual portero de la selección de Nigeria.Hace unos días, se midió contra Messi, cuerpo a cuerpo, enérgico y concentrado, pero al finalizar cada jugada, le salió la sonrisa, la broma y la palmadita de amigo a su contrincante. Eso es fair play.

Cuentan que antes del segundo tiempo del partido Argentina-Nigeria, Enyeama se reía con el árbitro, recriminándole en broma que, encima que le tocaba atajar lo que pateara Messi, este le diera tiros libres. Parece que el árbitro, risueño también por la atrevida chanza, le contestó que él podía con eso, que era un muy buen jugador y que si no, no habría llegado hasta allí.

Si además de castigos y suculentas primas, en esta Copa del Mundo se entregara un premio a la alegría de vivir (o a esa manera de transmitirla) y al compañerismo, más allá de las fronteras y las rivalidades deportivas, este tendría que ir al equipo de Nigeria o, al menos, al sonriente Enyeama.

¿Será que el fútbol en África todavía es motivo de alegría más que de adusto negocio y reproche? No lo sé, pero eso parece, con la honrosa excepción del vehemente Eto’o y de alguna duda sobre la dichosa ‘identidad’ de los equipos.

Dirán los hombres que estas demandas huelen a divagaciones de mujer, menos preocupada por los grandes récords de los machos alfa que por el don de gente de los virtuosos que llegan a jugar con una pelota, en esas arenas estelares, por buen dinero.

Sí, así es.

También hay curiosidad de mujer en la pregunta a un entrenador argentino que ha hecho gran parte de su carrera (y ganado buena reputación) dirigiendo a equipos de África, como Oscar Fullone (La Plata, 1939). Fullone ganó la Copa África con el Abidjan de Costa de Marfil; lo mismo con el Raja Casablanca, de Marruecos, en 1999, y también en 2001, con el WAC marroquí, con el que también se llevó la Copa del Trono.

OscarFullone
El técnico argentino Oscar Fullone, en Marruecos.

¿Cuál es la característica que diferencia a un jugador africano de un europeo o un latinoamericano?, le preguntamos a Fullone, el de las tres Copas África, un mediodía de junio, en Rabat. «En África se juega un día de una manera, otro de otra. No acepto a aquel que no tiene identidad –explica, contundente– . El fútbol africano difícilmente llegue lejos: hay falta de organización, cambio permanente de ideas y de reglas; de mentalidad. Si hay un equipo que juega bien, no hay continuidad. No se cuida la cantera. Pero a la FIFA le importa: son 54 votos; mientras en América tenemos diez votos».

A Fullone lo conocen bien en clubes de todo el continente, ha trabajado en ocho países de África, adonde llegó a principios de la década de los 80, invitado por el entonces presidente de Costa de Marfil, como consejero para la selección nacional; lo condecoraron en cinco países y sigue allí, aunque su casa es siempre Buenos Aires. En Marruecos lleva más de 20 años (ahora encargado de un centro polideportivo a las puertas del desierto del Sahara, en Güelmin) y todo el mundo lo conoce: «Tendríamos que salir a dar una vuelta por la estación de trenes y verías que todo el mundo se acerca a hacerse fotos y a pedir autógrafos. El amor con el pueblo no lo perdí nunca. Trabajé por la alegría de un pueblo. Lo tuve. Fui el único entrenador argentino», comenta.

«En Sahara Güelmin queremos hacer un centro de formación deportivo, porque no hay entrenadores cualificados», asegura, y pensamos justamente en los comentarios que oímos durante este Mundial, al que han llegado, sí, equipos de países asiáticos y africanos, pero en su mayoría dirigidos por entrenadores europeos o sudamericanos. Y de nuevo la excepción: Nigeria, y su también sonriente DT Stephen Keshi.

HinchadeCamerun
Popular (y algo desafortunada) caricatura del dibujante argentino Caloi: ‘el hincha de Camerún’, dibujado para el Mundial de 1982.

De Fullone nos despedimos sabiendo que en África uno se encuentra cuando se encuentra, porque el reloj, como él dice, «aquí es sobre todo una ornamentación».  Y pensamos en la soledad de la caricatura de aquel hincha de Camerún que tan caprichosamente dibujó, para el Mundial 82, el ilustrador argentino Caloi, muy lejos de África y sin la menor intención de ser fiel a la vida poderosa de este continente. Eran otros tiempos, hoy sí que podemos acercarnos. No hay excusas. Llegó la hora de «quedar».

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