Hendrick de Keyser, el escultor de las expresiones extremas


Por | Arte secreto | vie, 27 jun 2014

‘Niño gritando’, de Hendrick de Keyser | Crédito: Rijksmuseum de Ámsterdam.

No es extraño que las pinacotecas y museos de todo el mundo reciban, de vez en cuando, donaciones de particulares adinerados o instituciones privadas. Menos habitual, sin embargo, es que estas donaciones se hagan de forma anónima, sobre todo si se trata de obras de gran valor y originalidad.

Y eso es precisamente lo que ocurrió en el año 2012, cuando el célebre Rijksmuseum de Ámsterdam recibió una donación anónima y sorprendente: una magnífica escultura en madera del artista holandés Hendrick de Keyser.

De Keyser nació en Utrecht en 1565, y siendo un adolescente se convirtió en el discípulo del maestro Cornelis Bloemaert el Viejo. Cuando éste se trasladó a Ámsterdam en 1591, De Keyser le siguió y allí desarrollaría buena parte de su carrera. Al igual que su maestro, el artista holandés no sólo se dedicó a la escultura, sino que prosperó también como hábil arquitecto.

De hecho, De Keyser acabó siendo nombrado escultor y “albañil” oficial de la ciudad, un cargo que entonces equivalía a ser el arquitecto municipal. En los primeros años del siglo XVII, el artista levantó algunos de los edificios más señalados del centro de Ámsterdam –varios de ellos siguen en pie hoy en día–, como las iglesias protestantes de Zuiderker y Westerkerk o el Ayuntamiento de la localidad de Delft.

Retrato de Hendrick de Keyser | Crédito: Wikipedia.También en aquellos años dio forma a algunas de sus esculturas más sobresalientes y creativas, y que destacaban principalmente por su extraordinaria representación de las emociones y las expresiones humanas.

Y ese es el caso, precisamente, de la talla ‘Niño llorando’ (hacia 1615), la obra que el Rijksmuseum recibió de forma anónima en el año 2012. Dicha escultura, en la que como indica el título se muestra a un niño llorando con una expresión extremadamente realista, se encontraba en “paradero desconocido” desde su venta en una subasta en el año 1897.

La singular talla en madera –un busto adherido a un tondo circular–, muestra a un niño que acaba de ser picado en la frente por una abeja. El tema parece puramente anecdótico, una mera excusa para mostrar su habilidad a la hora de captar las expresiones más extremas. Sin embargo, se trata de una imagen bien conocida desde la Antigüedad clásica, pues está haciendo referencia a un episodio relacionado con Cupido, el dios del amor.

En uno de sus textos, el poeta griego Teócrito (siglo III a.C.) relataba que Cupido había sido perseguido y picado por una abeja después de haberse comido la miel de un panal. Tras el “incidente”, Venus –diosa del amor y madre de Cupido– explicó a su hijo la lección que debía aprender de aquel suceso: si una criatura tan diminuta como una abeja causaba tanto dolor, ¿qué daño causarían las flechas que lanzaba el propio Cupido? Es decir: el amor (las flechas de Cupido) puede ser tan dulce como la miel, pero sus punzadas también pueden ser agónicas.

Cupido picado por abejas, en un lienzo de Lucas Cranach | Crédito: Wikipedia.

 

La representación de este tema no era algo nuevo, pues ya otros pintores del centro y el norte de Europa –como el pintor Lucas Cranach el Viejo y otros artistas– lo habían representado en sus lienzos.

El tema sin duda agradó a De Keyser por sus posibilidades a la hora de lucir su habilidad plasmando emociones muy expresivas, pues de hecho se conoce otra versión de la obra, en este caso una escultura en bronce en la que sólo aparece Cupido –sin abeja–, y que hoy se conserva en el LACMA (Museo de Arte del Condado de Los Ángeles).

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