Antonio López y el retrato interminable


Por | Arte secreto

Antonio López acompañado por los entonces Príncipes de Asturias, en el año 2006 | © AFP PHOTO/ Pedro ARMESTRE

“Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades”. La máxima anterior, pronunciada por el pintor español Antonio López García, ejemplifica a la perfección la concepción artística y el modo de trabajo de quien se ha convertido por derecho propio en el artista español vivo más valorado.

Esta obsesión perfeccionista por plasmar la realidad desde un planteamiento detallista al extremo, con un carácter casi fotográfico, ha llevado al pintor ciudadrealeño a prolongar durante años la conclusión de algunas de sus obras.

El mejor ejemplo lo encontramos, precisamente, en su ‘Retrato de la Familia Real’, un lienzo en el que comenzó a trabajar hace ahora 18 años, y que con la reciente proclamación del hasta ahora príncipe de Asturias como nuevo rey de España bajo el nombre de Felipe VI ha vuelto a estar de actualidad.

Antonio López recibió el encargo de la Casa Real en 1997, y no tardó en comenzar el enorme lienzo –de aproximadamente 3,4 por 3 metros de superficie–, partiendo como base de fotografías de los miembros de la Familia Real: en aquel entonces los reyes Juan Carlos y Doña Sofía, el Príncipe de Asturias y las Infantas Cristina y Elena.

Desde entonces, Antonio López ha realizado numerosas modificaciones en la pintura, cuya conclusión y entrega se anunció y retrasó una y otra vez a lo largo de los años, precisamente a causa de la obsesión perfeccionista del pintor.

Esta continua dilación en la entrega se ha aceptado durante años con paciencia y resignación desde la Casa Real, incluso aunque hace tiempo que el artista cobró el importe íntegro pactado por la obra –unos 300.000 euros actuales–. Sin embargo, la reciente abdicación del rey Juan Carlos I y su sucesión en la figura de Felipe VI parecen haber propiciado cierta urgencia en el Palacio de la Zarzuela.

Un cartel anuncia una exposición de Antonio López en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, en 2011 | © AFP PHOTO …

En todos estos años, Antonio López ha trabajado intermitentemente en el retrato de la Familia Real, siempre desde la tranquilidad de su estudio, ubicado en su propio domicilio. Ahora, sin embargo, el lienzo ha sido trasladado a una estancia del Palacio Real, donde López continuará trabajando hasta la conclusión definitiva de la pintura, anunciada para después del verano.

Todo parece indicar –al menos así se espera desde la Casa Real y desde Patrimonio Nacional– que, esta vez sí, el lienzo quedará concluido y será presentado por fin este mismo año. La presentación no estará exenta de sorpresas, pues no en vano López ha mantenido el proceso en el más riguroso de los secretos, y ni siquiera los miembros de la Familia Real han tenido oportunidad de ver el lienzo.

Lo poco que se sabe se dio a conocer hace algunos años a través de varias fotografías en las que se veía parcialmente la obra, pero en todas ellas se apreciaban cambios significativos en la pintura, especialmente en lo que respecta a la posición de los miembros de la familia real, por lo que seguramente el resultado final poco tendrá que ver con lo visto hasta la fecha.

La dilación o excesivo retraso a la hora de concluir y entregar un encargo no es algo nuevo en la Historia del Arte. De hecho, han sido multitud los grandes maestros que trajeron de cabeza a sus mecenas al postergar una y otra vez la finalización de sus obras. Leonardo, Miguel Ángel y otros muchos genios demoraron en exceso sus trabajos, generalmente a causa de su búsqueda de la perfección. Una excelencia que a menudo les llevaba a considerar que su obra nunca estaba acabada.

El artista, durante la creación de una nueva obra en Madrid | © AFP PHOTO/ JAVIER SORIANO

Respecto al célebre Miguel Ángel Buonarroti, se cuenta que mientras trabajaba en la decoración de la impresionante techumbre de la Capilla Sixtina, el papa Julio II se exasperaba por la lentitud de sus progresos. Cuando el pontífice le preguntó acerca de la fecha de finalización, el genio les respondió airado: ‘¡Quando potrò!’ (¡Cuando pueda!).

En el caso de Antonio López y su retrato Real todo parece indicar que la fecha esta próxima, aunque no se descarta –como han reconocido desde Patrimonio Nacional– que el artista pudiera hacer modificaciones a la pintura después de haberla entregado. No sería la primera vez que el pintor hace algo así, pues ya ocurrió con alguna de sus pinturas, que ha seguido retocando incluso 30 años después de acabadas. Es la eterna insatisfacción que a menudo persigue a muchos artistas, obsesionados por rematar con una última pincelada perfecta sus trabajos.

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