El Basquiat africano


Por: Ángeles Jurado | 29 de julio de 2014

Jean-Michel Basquiat estuvo una sola vez en África y fue en Costa de Marfil. Corría el mes de agosto de 1986, apenas dos veranos antes de que muriera de una sobredosis de heroína en Nueva York, con sólo 27 años de edad. Le había invitado un marchante de arte, Bruno Bischofberger, que organizaba un encuentro en el Instituto Cultural Francés en Abiyán. Le acompañaba su novia, Jennifer Goode. El único viaje africano de Basquiat se limitó a varias semanas en tierra marfileña, una exposición en su capital económica, una amistad breve pero intensa con un artista local, Outtara, y la inspiración para un libro y una película al respecto. También quedan trazas de ese viaje en algunas fotos y una visita a un pueblo del interior del país en el que Basquiat encontró parte de sus orígenes y fue objeto de una ceremonia ritual de limpieza que tenía por objetivo acabar con sus problemas con las drogas. En el aire quedó una promesa incumplida: regresar a Costa de Marfil, con más proyectos y más tiempo.

El artista plástico Jacobleu (Danané, Costa de Marfil, 1972) era apenas un adolescente cuando Basquiat pisó su país. Sin embargo, su pasión por la obra del artista norteamericano y su fascinación por el viaje hacia sus raíces en Costa de Marfil le han marcado de tal manera que esta primavera, cuando inauguró su galería de arte en Abiyán, la bautizó Le Basquiat. La situó en Riviera 2, en una zona chic de la capital económica marfileña, y la planificó con espacio para exposiciones y actividades culturales y un pequeño y coqueto bar que ha servido de zona de reunión para la expedición de Invisible Borders y hasta de gabinete de crisis tras los partidos del mundial en los que los Elefantes, el equipo nacional marfileño, destrozaron los nervios y la dignidad de sus seguidores.

Basquiat

Imágenes de Jacobleu en Instagram

Jacobleu es un artista polifacético y multimedia, que lo mismo pinta que fotografía o se embarca en la expresión creativa en otros formatos. Ahora también es galerista, pero antes fue mecenas y organizó, contando casi exclusivamente con su propio capital y un entusiasmo a prueba de naufragios y otros cataclismos, el primer gran festival de arte multimedia en Costa de Marfil. Una experiencia previa a la última guerra que trajo a artistas de todo el planeta hasta Costa de Marfil y que por poco le arruina. Estamos a principios de junio y esta tarde se sienta relajadamente en el bar de Le Basquiat para hacer un pequeño balance de los pocos días de vida de su galería, abierta con una muestra de la obra de cuatro amigos, también marfileños y artistas reconocidos tanto en su país como fuera: Issa Diabaté (diseño), Ananias Léki Dago (fotografía), Aboudia (pintura) y Armand Boua (pintura).

En el caso de Aboudia, las pinturas colgadas en las salas de Le Basquiat reflejan la conexión con el arte de la calle a través de la utilización del graffiti. En el de Armand Boua, nos sumergimos en la realidad de la vida de los niños de la calle, plasmada sobre cartones en tonos melancólicos y cargados de drama: negro, blanco y gris. El fotógrafo Ananias Léki Dago abre interrogantes poéticos y evocadores en sus imágenes tomadas por medio mundo. Finalmente, el arquitecto Issa Diabaté se refiere a sus raíces urbanas en Costa de Marfil, el conflicto en el entorno de la ciudad, el humor y la magia. En total, 8 cuadros, 7 fotografías y un diseño que se retirarían de la galería a finales del mes de junio para dar paso a una nueva exposición, Hors-séries, en la que él mismo presenta parte de su obra y que todavía se puede visitar.

Le Basquiat acaba de presentarse en sociedad, pero ya es uno de los espacios artísticos que se están haciendo un hueco en el panorama cultural de África occidental, junto a nombres de clásicos como la Galería Cécile Fakhoury, la Fundación Donwahi o el Museo de Arte Contemporáneo de Cocody. Hay otros y Jacobleu los enumera: Koffi-Yao, Eurêka, Amani, Diversity art, Houkami, Rotonde des Arts, Dompry,..

Jacobleu se merece, sin embargo, una mirada más detenida al perfil profesional y humano. Jurado para los trabajos de fin de curso en la licenciatura de la Escuela Nacional de Bellas Artes en Abiyán, participa en iniciativas como la feria Made in Côte d’Ivoire, organiza exposiciones y actos culturales y también trabaja en la reconciliación y la sanación a través del arte, con un proyecto artístico en las escuelas de la capital marfileña, que intenta exorcizar los demonios de la guerra en zonas donde ésta golpeó especialmente, como Abobo o Yopougon. Se está pensando lo de volver a organizar un gran festival internacional de artes multimedia en Abiyán y tejiendo redes para que el arte contemporáneo marfileño siga atravesando fronteras.

Como si todo esto fuera poco, todavía le sobra tiempo para crear su propia obra, ahora con una serie, Nómada, que ya alcanza los 40 cuadros en Abiyán y otros sesenta en un taller en Nancy, Francia. Su proyecto refleja el poder y la atemporalidad de la migración, sobre un tono arena que simboliza el desierto y el viaje y sobre el que salpica figuras en ocres, negros y rojos. Gentes que cruzan el desierto, estilizados, a pie. Camellos, coches, helicópteros o aviones,… Un movimiento perpetuo captado con delicadeza y ritmo en un proyecto que tiene vocación de llegar a 130 piezas y exponerse también como Espíritu nómada.

Basquiat 22

Basquiat 3

Más información:

Le Basquiat, une nouvelle galerie à Abidjan

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