Pedro Dorado Montero (1861-1919)


Pedro Dorado Montero
Pedro Dorado Montero

Abogado y catedrático español nacido en Navacarros el 19 de mayo de 1861 y fallecido en Salamanca el 26 de febrero de 1919. Está considerado como uno de los mejores penalistas de la España de su tiempo, y su reputación como escritor objetivo traspasó incluso las fronteras nacionales.

Manco del brazo derecho desde que era niño, realizó sus estudios primarios en el Colegio de San Bartolomé en Salamanca, y los universitarios (mediante una beca) en la Facultad de Derecho en la misma ciudad, en la que obtuvo el doctorado en 1885. Se trasladó a Madrid, donde tomó contacto con la Institución Libre de Enseñanza y con Francisco Giner de los Ríos. Posteriormente viajó a Bolonia, donde obtuvo el cargo de profesor en el Real Colegio de San Clemente de los Españoles. Tanto de sus estudios como de su estancia en Italia, así como del conocimiento de los principales antropólogos positivistas, como Lombroso, Garófalo y Ferri, nació el interés de Dorado por esta disciplina y su posterior orientación científica.

Obtuvo por oposición la cátedra de Derecho Político y Administrativo de la Universidad de Granada, la cual permutó más tarde con Jerónimo Vida por la de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca.

Bajo la influencia criminalista italiana, Dorado publicó una serie de artículos en varias revistas, como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, la Revista de Legislación de Jurisprudencia, La España Moderna y la Nueva Ciencia Jurídica. Asimismo, produjo algunas monografías entre las que se encuentran La antropología italiana en España (1889), Problemas jurídicos contemporáneos (1893),Contribución al estudio de la historia primitiva de España: el derecho penal en Iberia(1901), y Los peritos médicos y la justicia criminal (1906), entre otras.

En sus obras, Dorado abarcó diversos aspectos que tenían que ver con el desarrollo de la antropología criminal en Italia, el positivismo dentro de dicha ciencia, las últimas corrientes acerca del delincuente y del delito, la historia primitiva de España (en relación con el atavismo del delito defendido por los positivistas), derecho penal preventivo, criminología y penología, el derecho y sus sacerdotes, naturaleza y función del derecho y otros problemas del derecho penal.

Dorado intentó difundir en España las normas de la escuela positivista para renovar la jurisprudencia y cambiar el anticuado sistema de la escuela antropológica criminal para explicar el delito y la delincuencia. Defendió el derecho penal, mostrando cómo la sociología, la psicología y la antropología debían ser las nuevas bases sobre las que se asentara este derecho. Pero no sólo se apoyó en los cultivadores italianos, sino en otras celebridades que entonces eran el sostén de las corrientes científicas de la época, como Darwin, Spencer y Virchow, entre otros. Ciencia, progreso y realidad son las directrices de su pronunciamiento; Dorado, como otros muchos cultivadores del derecho de la época, les da un carácter científico que se observa en temas como el derecho y la ciencia, el derecho natural, el papel de la jurisprudencia en la sociedad y otros.

A finales del siglo XIX la antropología positivista fue incorporando cada vez más los análisis sociológicos. También se operaron cambios en las apreciaciones de Dorado que, influido por el correccionalismo krausista (véase krausismo), se debate entre su formación positivista y las nuevas ideas. Esta ambivalencia no sólo es propia de Dorado, sino que está presente en muchos legistas de las primeras décadas del siglo XX, en la que todavía es bastante influyente la antropología positivista y criminalista italiana. Esta nueva orientación suya, su participación en el movimiento de reforma penitenciaria y la influencia recibida de Giner de los Ríos, con el que estaba vinculado, son parte de la labor del legista español, que intentó poner al día el derecho penal español, renovando esta disciplina e introduciendo la ciencia jurídica española en el contexto de la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX.

Entre sus obras destacan las siguientes: La antropología criminal en Italia (1890), El positivismo en la ciencia jurídica y social italiana (1891), Problemas jurídicos contemporáneos (1893), Problemas de derecho penal (1895), Estudios de derecho penal preventivo (1901), Del problema obrero (1902), Bases para un nuevo derecho penal (1902), Valor social de leyes y autoridades (1903), Nuevos derroteros penales (1905), Los peritos médicos y la justicia criminal (1906), De criminología y penología (1906), El derecho y sus sacerdotes (1909) y El derecho protector de los criminales (1913).

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