Pidiendo justicia para Ali Aarrass


Por: Ángel Gonzalo

El autor es miembro de la delegación de Amnistía Internacional desplazada hasta Rabat desde el 16 de septiembre.

Era la noche del martes 16 de septiembre y acabábamos de aterrizar en Marruecos. Un hombre de negocios se quedó mirando algunos documentos que descansaban sobre mi regazo. Fue en esos momentos incómodos en que todavía no puedes salir del avión y los pasajeros se impacientan moviéndose en un reducido espacio, entre las filas de asientos y los estrechos pasillos. El hombre me miró a los ojos y me dijo con un convencimiento absoluto: “¿Sois de Amnistía? Tendréis problemas en el control de pasaportes”. Le devolví la mirada. Y sonreí.

Esa mirada me recordó otra que tengo grabada en la memoria desde el 13 de mayo pasado, cuando Farida Aarrass se presentó en la oficina de Amnistía Internacional en Madrid. Tenía la firme determinación de denunciar que a su hermano Ali le habían torturado repetidamente durante 12 días en diciembre de 2010, mientras permanecía detenido en secreto bajo custodia de los servicios de inteligencia marroquíes.

192236_moslim_islam_pasfoto

Sigue Leyendo

Una tercera herencia.


Escrito por 

El nepotimo, enchufar al sobrino. La mafia, valerse de los parientes.

c0e3ef064eee44eb898c1a700564ca5d_SEl Reino de España, el Banco de Santander y el Corte Inglés tienen sucesores de la familia, tienen sus herederos. Las cosas buenas son en sobremanera costosas: y siempre rige la ley de que quien las tiene es distinto de quien las adquiere. Todo lo que es bueno es herencia: lo que no es herencia es imperfecto, es un comienzo… Instrumentos de sus propios instrumentos, pastoreados por sus propios rebaños, atados a campos que poseen y no les dejan escapar… el vencedor es parte del botín. La tierra hereda al heredero. Cuesta entender que no heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos. Cuando desaparece nuestra herencia, lo que podemos dar a heredar, el espíritu desciende – como diría Heráclito – de su eminencia ígnea. La vida en la metrópoli se caracteriza en buena medida por la pérdida del “aura”; el sujeto, aunque sea poeta, no puede creerse después de tantos años de herencia urbana dueño de una pureza al amparo de cuanto le rodea.

Sigue Leyendo