7ª«Caballería española, en la Guerra de los Treinta Años»


Detalle del cuadro «Caballería española, en la Guerra de los Treinta Años» (1618-1648), óleo para la exposición sobre «El Camino español».

La impronta de Gustavo Adolfo se deja sentir en tres fenómenos históricos que, sin duda, trascienden su persona y su relativamente corto reinado y justifican su interés: la formación de Suecia como estado moderno y potencia internacional, la denominada “revolución militar” que transformó el concepto renacentista del oficio de las armas y la propia Guerra de los Treinta Años.

Como señaló en su día Geoffrey Parker, desde la propaganda de la época hasta la historiografía reciente, se ha señalado que la intervención de Gustavo Adolfo en Alemania que hundió al continente aún más en la tragedia. Sin embargo, el estatus de potencia regional expansionista al que el monarca aupó a Suecia fue posible gracias a que convirtió al ejército sueco en una maquinaria bélica digna de respeto por medio de una serie de reformas militares. En estas páginas veremos a un personaje no exento de controversia, protagonista consciente de las transformaciones de su tiempo.

La Guerra de los Treinta Años. Una tragedia europea (I) 1618-1630

La Guerra de los Treinta Años desgarró el corazón de Europa entre 1618 y 1648: una cuarta parte de la población alemana murió entre violencias, hambrunas y pestes, regiones enteras de Europa central fueron devastadas en un incesante recorrer de ejércitos, y muchas tardaron décadas en recuperarse. Todas las grandes potencias europeas del momento estuvieron involucradas en un conflicto que desbordó las líneas marcadas por la fe, con la pugna entre los Habsburgo y los Borbones dirimiendo el comienzo del ocaso de una gran potencia, la España imperial, contestada por la pujante Francia.

El libro de Peter Wilson es la primera historia completa de la Guerra de los Treinta Años que se alumbra desde hace más de una generación, en un relato brillante y fascinante, de unos años de acero que definieron después de la Paz de Westfalia el escenario europeo hasta la Revolución francesa. La gran fortaleza de La Guerra de los Treinta Años.

Una tragedia europea es que permite aprehender los motivos que empujaron a los diferentes gobernantes a apostar el futuro de sus países con tan catastróficos resultados. Wallenstein, Fernando II, Gustavo Adolfo, Richelieu u Olivares, personajes fascinantes, están aquí presentes, como también lo está la terrible experiencia de los soldados y civiles anónimos, que trataron desesperadamente de mantener vida y dignidad en circunstancias imposibles.

La Guerra de los Treinta Años. Una tragedia europea se divide, dada su enjundia y su amplitud, en dos partes, la primera dedicada a las conocidas como fases bohemia y danesa del conflicto, hasta 1630; y la segunda, de próxima aparición, que arranca con la irrupción sueca y culmina con la postrera intervención francesa. En esta primera parte conocemos los antecedentes y los orígenes del conflicto, que comienza con la revuelta bohemia y el efímero Rey de Invierno, el elector palatino Federico V, vencido en la Montaña Blanca, frente a Praga, y cuyas tierras en Alemania serán conquistadas por los ejércitos de España y de la Liga Católica alemana.

Vencido y exiliado el palatino, la obra de Wilson se adentra en los orígenes de la rivalidad entre Richelieu y Olivares, germen de la ulterior intervención gala, y plasma la fracasada intervención danesa en el norte del Sacro Imperio, sellada con una paz de Lübeck que deja a Fernando II como gran triunfador, para abordar por último la amenaza inminente de una guerra general en el continente, que no tardaría en hacerse realidad. El segundo volumen de La Guerra de los Treinta Años. Una tragedia europea abarcará los años 1630-1648, desde la escalada bélica con la intervención sueca al advenimiento de la paz de Westfalia.

 

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