El tercero de la triarquía


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El tercero de la triarquía

 Nash y Bayes han existido, las buenas coaliciones en las triadas son claves para equilibrar el juego cuando empezamos a ser multitud.

Hace falta un tercero. El bipartidismo no basta. Lo saben hasta las parejas, a veces hace falta un tercero, un amante, un hijo… tres, y ya somos multitud. Teoría de las coaliciones en las triadas. Padre y madre contra hijo. Padre e hijo contra madre. Madre e hijo contra padre. El mismo número de coaliciones que de miembros. La coalición natural. La reaccionaria y la revolucionaria. Con la primera se confirma la jerarquía, con la segunda se refuerza el dominante. Pero con la tercera es la revolución.
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¿Populismo?


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 ¡Claro que populismo!      

¿Populismo?

En más de un votante potencial de los partidos radicales alienta la necesidad de volver a barajar, la sensación de que con pequeños cambios no vamos a ninguna parte, que los males son grandes, que a grandes males grandes remedios. Y si después terminan siendo los males de siempre, o incluso peores, al menos lo habremos intentado, lo propio del hombre es el intento, lo demás no es cosa nuestra.

 La comprensión de una frase ha de comenzar con un intento de creerla; primero hemos de saber lo que lo que supondría que la idea fuese verdadera. Sólo entonces decidimos si vale la pena comprenderla, nos ponemos a hacer como si creyéramos en ella para ver si comprendemos. El conseguir otro orden de cosas tiene que comenzar con un intento de hacerlas, sólo entonces podremos ver si empieza a valer la pena vivir de otra manera.

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El Estados una extraordinaria máquina de fabricar inexistentes.


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Los que no se pueden ir tendrán que acabar creyendo… que no se está tan mal aquí.
El Estados una extraordinaria máquina de fabricar inexistentes.Los problemas de identidad no son solo un asunto, un lío personal, como por ejemplo cuando el místico dice: “Soy mucho más feliz que yo”, sino incluso pueden ser nacionales, entonces alguien puede decir: “Hay muchos más catalanes que independentistas”. El lema de Jordi Pujol: “es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña”, encerraba una trampa asimilista. La izquierda debería decir: “es ciudadano de Cataluña quien vive y trabaja en Cataluña”, dejando a cada persona la libertad de identificarse con la nacionalidad que prefiera, haciendo de esto algo personal. Lo de la nacionalidad parecía fácil, lo de la ciudadanía, no tanto. La nacionalidad refiere la condición de ser miembro de una comunidad nacional, mientras que la ciudadanía alude a la de ser partícipe de un Estado.

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Las tareas de gestión no han sido lo más importante para los políticos


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sino los mitos y la ornamentación.

Las tareas de gestión no han sido lo más importante para los políticos

No debería ser la hora de los fiscales sino del pueblo, de los políticos. Pero la unión entre el pueblo y los políticos se quiebra aparece de nuevo la “letra” de la ley, fiscales politizados y jueces que cuando fallan follan. Empieza a ser necesaria otra ley, porque una ley que se incumple muy a menudo, del mismo modo que la que no vale para las nuevas condiciones de coexistencia es una mala ley. Para progresar políticamente es necesaria una nueva ley. El progreso tecnológico no implica el social, pero cambia las cosas también desde abajo arriba. Por ejemplo, la llegada de la electricidad a los hogares permitió al ama de casa incorporarse al mercado laboral, la llegada de la comunicación móvil es posible que altere el porvenir de nuestros “establecimientos de enseñanza”. Que el camino de la sobreducación nos lleve a una mayor igualdad laboral.

¿En qué consiste lo más horroroso del conformismo, del totalitarismo suave?


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En el hecho de que se produce sin terror.

¿En qué consiste lo más horroroso del conformismo, del totalitarismo suave?

¿Habéis triunfado en la vida? Entonces no conoceréis el orgullo. La arrogancia es posible que sí. Los triunfadores suelen ser arrogantes. El  orgullo, una pasión noble, no es ciego frente a sus propios errores, pero la arrogancia sí lo es. También es fácil confundirlo con el honor o la vanidad. Buscar el honor quiere decir: “hacerse superior y que esta superioridad se haga pública”. Si lo primero falta y se ambiciona lo segundo, háblase de vanidad. Falta lo segundo y se nombra al orgullo. Incluso puede costar distinguir del amor propio, con esto que ahora se llama autoestima. Es fácil distinguirlos: el orgullo no quiere deber y el amor propio no quiere pagar.

Los administradores de culpabilidad


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La que se dijo era de los titanes se ha mostrado como era folletinesca.

Los administradores de culpabilidad

 Cuando hablo de los excesos de los sindicatos o del nacionalismo catalán siempre me contestan que tienen su origen en los de los empresarios o los del nacionalismo español. Es un ejercicio muy interesante, porque cuando empiezo largando acerca de los excesos de los capitalistas o de los de “Madrid” no suelo escuchar que los sindicalistas o los catalanistas también se están pasando. La deuda puede que sea nuestra, pero la culpa es del otro, no falla. El cristianismo, aquella inversión del sentido del resentimiento, ha dejado de ser una cosa moral para convertirse en algo económico desde la reforma protestante. La Reforma Protestante y el Espíritu del Capitalismo, título de un viejo libro de Max Weber.

El agua sigue bajando


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¿Será mejor ser mandado desde tan cerca, seremos la gente singular más protagonistas de nuestra vida cuando tengamos a los que ordenan y mandan más cerca?

El agua sigue bajando

El agua sigue bajando. La primera vez que llevamos a “la Maña”, la vieja asistente de mi madre, a la playa, al abrir las persianas del apartamento y ver el mar nos lo aclaró. Su “¡Madreeee, cuántaaaagua baja!” sigo escuchándolo ahora. El primer impulso de los que vivimos junto al río cuando llegamos al mar, es continuar el viaje, adentrarnos en él, salir a navegar; para nosotros el agua sigue siempre bajando. Desconfiamos del agua que no va a ninguna parte:¡Agua que no desemboca, que no desemboca! que lloraba Federico. “¡Cómo quiés contimparar un charco con una fuente: sale el sol, se seca el charco, y la fuente permanece!” , nos repetía mi padre interminablemente, echándose a reír.

En el interior de la fortaleza comunitaria


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La meta de la fraternidad santifica el fratricidio como medio aceptado.

En el interior de la fortaleza comunitaria

Se nos está haciendo tarde para aplicar el freno de la revolución a la locomotora progresista, para ser los protagonistas de nuestra vida a diferentes escalas. Se nos acaba el tiempo, un “demasiado tarde” tras otro van cayendo con las horas. “Los relojes de mi infancia/ tocaban campanas locas;/ como si se adelantasen/ al tiempo dando las horas”. Antes de que se descubra el pastel, mientras dura el colocón, mientras suene la música, antes de que pillen el engaño: decidamos, votemos, salgamos a la calle, aseguremos las defensas, pasemos al ataque, porque “Resbálase la edad, el tiempo vase,/ días, meses, años van corriendo/ y aprieta la ocasión: no se te pase”. Oriol llora porque lo sabe.

Dejar hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad


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Desde el capital no se hace oposición, se hace otra cosa.
Dejar hablar al sufrimiento es la condición de toda verdadNo se trata de pedir verdad a una sociedad que desde hace más de un siglo se fustiga acerca de su hipocresía, que habla prolijamente acerca de su propio silencio, que se encarniza en detallar lo que nunca dice, que denuncia los poderes que ella ejerce y que promete librarse de las leyes que la hacen funcionar. Una sociedad en la que los proxenetas convierten las proximidades en procesos de vigilancia, y que las hace funcionar como mecanismos de intensificación, como contactos inductores. ¿La verdad? “Dejar hablar al sufrimiento es la condición de toda verdad”.

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Nosotros queremos ser los poetas de nuestra vida


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¡Te reservaban para un gran lunes!
Nosotros queremos ser los poetas de nuestra vidaLa curiosidad, la necesidad de saber, de ser sorprendido, maravillado, es clave para disfrutar de la vida. Dice Voltaire que il n’est de vrais plaisirs qu’avec des vrais besoins. Sin una verdadera necesidad de entender o recordar no hay posibilidad de disfrutar haciéndolo, no hay posibilidad de hacerlo bien. Por mucho que te rodees de cosas bellas e interesantes todas esas cosas no van a ser en el fondo más que lo que son las hetairas para un anciano. Un cuento de eunucos afanándose con hermafroditas.

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Los grandes esfuerzos legislativos.


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están condenados a la desintegración ya a medio plazo.

Los grandes esfuerzos legislativos.

 Supongo que para pedir que las elecciones anticipadas no sean en Cataluña sino en España y que sean a cortes constituyentes, es decir para cambiar la constitución no sólo para reformarla, hay que estar un poco loco; me consuela pensar que sin algo de locura uno no podría pensar en hacer nada que pudiera cambiar tanto las cosas. El que la locura había derramado los mayores beneficios sobre Grecia, ya lo decía Platón con toda la humanidad antigua. Avancemos un poco más y veremos que todos los legisladores, impulsados a romper el yugo de una moral cualquiera y a proclamar nuevas leyes, cuando no estaban verdaderamente locos, no tuvieron más remedio que tornarse tales o fingir la locura. La locura es algo raro entre los individuos -pero en los grupos,  los partidos, los pueblos, las épocas,  constituye la regla. Hay que usarla para nuestros propósitos.

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La unión hace la alegría


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los agitadores tienen al cabeza a pájaros.

La unión hace la alegría

La ciudad en la ciudad, Deo parere, libertas es. Obedecer a Dios es la libertad, llamar Dios a eso que obedeces. No hay realmente interés común más que para los hombres razonables, porque la razón les es verdaderamente común, porque tienen en ellos el mismo Dios. Sólo ellos pueden, obedeciendo a las leyes, desenvolver toda su naturaleza. Sólo ellos no son disminuidos ni mutilados por la vida en común. Para los demás la unión hace la fuerza, sólo para ellos la unión hace la alegría. El hombre conducido por la razón es más libre en la ciudad, donde obedece a las leyes, que en el desierto, donde no se obedecería más que a sí mismo. Spinoza aclarando a Seneca.

Los aviones sirven para traer santos envenenados.


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 Nos vamos de camino al infierno haciendo provisión de buenas intenciones, el traer a dos santos a morir a casa, por ejemplo.

Los aviones sirven para traer santos envenenados.

 Nos vamos de camino al infierno haciendo provisión de buenas intenciones, el traer a dos santos a morir a casa, por ejemplo. Queriendo así mejorar la suerte de ellos en lugar de conservar la que teníamos. Cuando se acerca el peligro las operaciones de salvamento acaban con la distinción entre conservar y mejorar. Cuando no quedan esperanzas el que hace como si las hubiera es un quintacolumnista de la catástrofe. A medida que la sombra de lo irreversible va cerrando los caminos en las sociedades democráticas el difundir esperanzas debe ser sustituido por el establecimiento de protocolos en urgencias.

¡Inmundo, inmundo!


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Lo contrario de contagio es no contagio, pero lo opuesto es inmunidad.

¡Inmundo, inmundo!

 En el otro lado no sólo está lo que no somos, está también lo que se opone a nosotros. Lo opuesto, lo contrario, lo contradictorio y todo lo que no tiene que ver con nosotros. La no dependencia y la independencia, sin ir más lejos, pueden no ser lo mismo. Zinoviev nos enseñó que no es lo mismo no querer ir que querer no ir. Su Charlatán en Cumbres Abismales, peroraba interminablemente con la esperanza que acabaran escuchándole no sólo los que no querían hacerlo sino incluso los que querían no hacerlo.

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¿Cuántas veces hay que pedir las cosas para conseguirlas?


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Los soldados hacen la guerra, los guerreros la ganan

¿Cuántas veces hay que pedir las cosas para conseguirlas?

¡Pelota, pelota, pelota! repetía el niño en la tienda para desesperación de todos y apuro de sus padres. ¡No te voy a comprar la pelota y punto! Suelta el pobre hombre muy convencido. ¿Cuántas veces hay que repetir una mentira para que deje de serlo? Muchas. Pero el truco funciona. Los dictadores, los maestros, los niños, los vendedores, los políticos… los mismos seductores lo saben. Los convencidos acaban convictos.

La distancia que existe entre los escépticos constructivos y los relativistas radicales obedece al deseo de producir objetos que sirvan de base para la acción. Estos objetos son los grados de convicción, es decir las creencias probabilizadas. La insistencia en la acción como fundamento de la creencia, y no al revés, es clave contra el escepticismo. El como si remite al comportamiento práctico desde la esencia de las cosas. Cuando uno se comporta como si lo que supiera no importara es cuando uno deja de encontrar maravilloso saber.
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