Adán y Eva, los primeros nudistas.


Alberto Durero, Adán y Eva (1507), Museo del Prado, Madrid

Quien más y quien menos es capaz de distinguir a Adán y Eva cuando los ve en un cuadro. Dependiendo del artista que los haya pintado, nuestros ilustres antepasados pueden ser más feos o más guapos, morenos o rubios, gordos o delgados, mediterráneos o nórdicos… pero siempre son fácilmente reconocibles. La tradición nos ha grabado a fuego los cuatro o cinco elementos clave que nos permiten identificar rápidamente la escena del pecado original. ¿Qué os parece si los repasamos?

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Adán y Eva, siete diferencias entre Tiziano y Rubens.


Cuando nuestro amigo Rubens hizo su segundo viaje a España, en misión diplomática, se alojó en el Real Alcázar de Madrid. Durante los ocho meses que estuvo allí, entre septiembre de 1628 y abril de 1629, se hizo amigo íntimo de Velázquez y aprovechó para estudiar más a fondo la pintura de Tiziano copiando varias de sus obras. 
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©Andrés Cifuentes
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